Dando vueltas


En cualquier ciudad pequeña, a la caída de la tarde la gente joven sale a dar vueltas por la calle mayor sin objetivo aparente, incluso sin objetivo consciente - repetición, acto que participa de la quietud y el movimiento.  Hasta que en su circuito, a veces, encuentran una mirada y los ojos se encienden. Entonces, el objetivo se impone al dar vueltas y la repetición acaba. De igual modo, los movimientos giratorios de los dibujos de Alicia encuentran en el trayecto factores que interfieren y transforman.


Hay en esta serie, de cronología tan dispar, formas que han llegado atravesando etapas artísticas diversas y valientes ejercicios de reflexión. La dominante circularidad  se manifiesta en modalidades que van del trazo plano a lápiz a las esferas organiformes.


Circularidad


Círculo es el resultado de la curva que vuelve hacia el origen. Lo adopta la rueda que repite incansable el giro, y también el regresar y el volver en sí. Ensambladas por ley de la analogía, las dimensiones espacial, emocional e intelectual adquieren simultánea existencia, enriquecen las series expuestas y proporcionan solidez al centro. En torno de él, el movimiento circular genera expresiones diferenciadas al asociarse con las ideas: invaden partituras buscando entrar en la música, se expanden por un muro sin perder su redondez de ovillos, conforman el agujero negro de la memoria por donde se precipitan las moscas;



And Place was where the Presence was

                     Circumference between. *



Una decidida evocación de las mónadas de Leibniz puebla InsomnioMónadas, pero compuestas, presentadas en conjuntos vinculados entre sí por signos mínimos. No obstante, la forma del interior, esa oscura mancha que albergará al dos, se introduce ya por la matemática musical.


Centros


La forma que alberga al dos crece hasta ocupar enteramente el centro,  y crece en madurez gestando en su interior la luz, el corazón, en Aroma herido. En el fondo opaco que las cubre, las formas combadas presuponen el desdoblamiento o intersección de los círculos, el desprendimiento y sutura entre puntos, un desinterés por los centros geométricos. Pues ahora el eje es dos: dos puntos, o dos dibujos del código alicia dentro del organismo animal que cobija las curvas.


Suavemente va emergiendo de los centros enfrentados una tensión que los elementos relacionales –tiernas gotas o lluvias- no llegan a vencer. Tensión que se transmite a los mismos conectores transformados, por ejemplo, en asas metalizadas, líneas de fuerza que más que conectar atan círculos como al azar. Y la lucha del dos alcanza al interior del uno que se tensa entre sus múltiples direcciones: aventura y retorno; yo y los otros que encuentro en mi trayecto, puntos de color, palabras -pues las palabras tienen en la obra de Alicia misión de frutos del fértil jardín de Sócrates, signos a investigar por quien quiere entender lo que ve-; círculo y pared, como la que aquí sostiene los zapatitos que conducen, desde el ovillo, por direcciones divergentes.


Moscas


Cualquier forma de amabilidad desaparece cuando el agujero negro llena la pieza. Sí, son delicadas las alas de las moscas; sí, sus enjambres reproducen, a veces, simetrías, pequeños universos. Pero están en pugna con la fuerza de atracción de la memoria, o se agrupan en el centro de un coro de agujeros negros, prontas ellas también a condensarse, tenaces, en último recuerdo




          I heard a Fly buzz -when I died- *

           ........

                     I willed my Keepsake – signed away

What portion of me be

Assignable – and then it was

There interposed a Fly-


With Blue –uncertain- stumbling Buzz –

Between the light - and me –

And then the Windows failed – and then

I could not see to see


       

Un regalo


¡Tantas veces tomó el café en la tacita blanca! Regalo de un amigo que desapareció. Juntos habían compartido momentos gozosos pintando. Un día la taza cayó al suelo y una esquirla pequeña marcó su destino al derramar su materia original: la porcelana blanca.



Texto de Maite Clavo




* Emily Dickinson.  71 Poemas. Edición y traducción de Nicole d’Amonville Alegría. Numeración de Franklin (1999). Ed. Lumen, 2005

(1099 Franklin)Y Lugar estaba donde la Presencia estaba /Entre Circunferencia (

(591 Franklin) Oí el zumbido de una Mosca – cuando morí  ...

Legué mis Recuerdos –Signé / cuál porción de mi fuera/ Asignable- y en ese instante  /Se interpuso una Mosca/ Con Azul - incierto - entrecortado Zumbido/ Entre la luz y yo/ Y luego falló la ventana y luego/ No pude ver para ver. (Trad. modificada  D’Amonville)

                                                                                                                                              






                                                  

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DANDO VUELTAS

18 de octubre - 16 de noviembre 2018

ALICIA VELA


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